Patrimonio cultural e histórico del condado de Toreno
¿Condado? Pues sí, Toreno aparece en la historia medieval
como condado regido por el conde Álvaro Queipo del Llano, asturiano que consiguió
este título a manos del rey Felipe IV en 1657. Su importancia en la historia
posterior se consagra en el apellido Queipo de Llano, el cual ha jugado incluso
papeles destacados en la desafortunada guerra civil española. Su poder se
centra principalmente en Asturias. El no tan lejano bosque de Muniellos también
fue otorgado en propiedad al Conde de Toreno, el cual da nombre a calles de
León, Oviedo y Madrid.
En el valle minero, lejos de palacios y reales aposentos, el
único resto visible del Conde es la torre que se asienta sobre una llanada que
domina el río Sil y el barrio de Torenillo. Las coruxas, las palombas y los
ratones son hoy en día sus propietarios a la espera de futuras actuaciones
restauradoras que desgraciadamente no llegarán.
La Torre del Conde
Pero antes de condes y señores, Toreno y sus municipios ya
guardaba una rica historia, casi única en la región leonesa.
Nos encontramos en un enclave estratégico de castros astures
y prerromanos que desde la noche de los tiempos parecen haber cogido gusto a
las fértiles tierras del Sil en Toreno. Dejando un lado los interesantes
castros de Toreno, Pradilla, Tombrio… hay que destacar por encima de todo el
arte rupestre albergado en las oquedades rocosas de Librán y San Pedro Mallo,
en el entorno del valle del río Primout y la sierra de Xistreo.
Pintura enigimática de San Pedro Mallo
Tres oquedades mantienen a día de hoy un conjunto de
pinturas rupestres de la edad del bronce aproximadamente donde se pueden
encontrar desde pinturas de culto al Sol hasta pequeños “demonios” como el
albergado en el pueblo de San Pedro Mallo, pueblo donde aún se oyen curiosas
historias de mano de la gente más mayor que relata cuentos sobre extrañas
gentes, mouros o magos, que vivían en las cuevas y oquedades donde se
encuentran las pinturas y que algunas noches se prendían hogueras y se oían
gaitas y conjuros. Al menos dos personas de este pueblo me han podido confirmar
esta leyenda, la cual entronca y se relaciona con otras tantas similares en el
entorno castreño del noroeste y que tiene a los Mouros como protagonistas,
señalando antes de nada que estos seres en nada tienen que ver con los musulmanes,
sino más bien con druidas celtas.
Viejo molino de Librán
En este enlace y en este otro de mi amigo Miguel Angel (autor
del libro TELENO. Señor del
Laberinto, del Rayo y de la
Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios
antiguos del corazón de la Asturia) podemos indagar más en el significado de estas
pinturas.
La tradición de mouras y ondinas también crece en las
fuentes y regueras que acompañan al Sil. Estas hadas benévolas del agua se
contraponen al mismo tiempo de leyendas sobre bruxas y meigas, así, en el
hermoso pueblo de Villar de las Traviesas, rodeado de imponentes castañales a
la sombra del monte Xistreo, se recoge la antigua tradición de colgar una
riestra de ajos y apio a los niños pequeños para alejar a las brujas.
El monte se adentra en el pueblo de Pardamaza
Y es que la misticidad de la noche, el bosque, los árboles,
los animales y el fuego cobra vida en muchas tradiciones torenieneses como la
queimada o el magosto. Este último goza de cierto prestigio a nivel nacional,
pues el que se realiza cada año en el pueblo de Santa Marina del Sil ha sido
realizado en capitales tan distante como Madrid o Soria, otorgándole el título
de interés turístico regional.


Es una festividad que se suele realizar a principios de
noviembre y que congrega al pueblo alrededor de fugueiras y tambores donde se asan las castañas al ritmo de gaitas, chiflas y tamboriteiros. Estos instrumentos
están bien representados en Toreno. En Matarrosa existe la banda de gaitas “Aires
mineros”, mientras que en el castañero pueblo de Santa Marina quedan aún
recuerdos de José González (Pepe), artesano del tambor y de la chifla y quizás
uno de los mejores de la provincia leonesa. Hoy, Domingo, ferreiro y artista de
la canción acompaña a numerosos artistas de folk leonés, como el dúo Tarna, en
algunos de los recitales que dan por estas tierras.
Matarrosa nun val cosa
Peñadrada nun val nada
Tolas en Villamartín
Roxas en Santa Lucadia
Y para mozas tetudas
Que sepan bailar la danza
De todas estas contornas
Toreno lleva la fama.
(Verso popular)
Y es que la tradición oral, representada por el filandón,
está muy presente en Toreno.
El filandón significa el encuentro entre los vecinos del
pueblo en una cocina particular para hilar a la luz de la lumbre mientras se
habla, se cuentan historias, leyendas o se canta. Es una tradición emblemática
de la región leonesa y que últimamente ha cogido un alto relieve en las esferas
literarias de mano de famosos escritores leoneses que ven en este acto
colectivo como uno de los más antiguos y mejores usos para conservar la memoria
colectiva y literaria de los pueblos.
Nun le contaré a mía madre que viniera al filandón
Que pensara la cuitada que perdiera la razón
(Verso popular)
Decir, a modo de curiosidad, que el obispado de Astorga
llegó a prohibir en el año de 1769 esta
costumbre en Toreno, pues desconfiaba que realmente solo se “filara” en estas reuniones populares
entre mozos y mozas.
De Toreno para arriba
Nun hay tierra pal rumeiru
El perejil está en Tombriu
La hortelana está en Frisnéu.
En Cubillos manda Dios
y en Posadina la polla
en Cubillinos la pita
y el gallo en Valdelaloba.
(Verso popular)
El dúo Tarna con Domingo
He citado y colado entre párrafos anteriores muchas palabras
que no son ni castellanas ni gallegas, sino asturleonesas. Y es que esta vieja
lengua romance está muy presente aún en día en las calles y montes de Toreno.
Aunque Berlanga y Susañe son los pueblos donde mejor se
conserva esta lengua oficial en la vecina comunidad de Asturias, entre la gente
mayor de Toreno, de Santa Marina, de Valdelaloba, de Tombrio de Arriba… se
sigue oyendo sobretodo en terminología agrícola y ganadera, pero también en
campos de pesca y caza. Así, por ejemplo, a la gente que sale con los perros
para dar monte y sacar las presas a los puestos de tiro, se les conocer como “afaladores”,
es decir, habladores en castellano. O en otro caso, a la encinas se las conoce
como “Xardones” y a las truchas pequeñas como “Xurelines”.
Luis González, hijo del artesano de la chifla y el tambor "Pepe" y uno de los vecinos más ilustres de Toreno
Esto no es desconocido en el municipio, y ya en 1983 el
escritor insigne de la villa, Francisco González escribió el libro de El Habla
de Toreno, donde recogió testimonios, topónimos y palabras en la vieja lengua
asturleonesa de boca de vecinos de Toreno. Esta publicación está considerada
hoy como una obra referencial para la recuperación del asturleonés en la
provincia de León.
“¡Y el jabalí de los Vallones! A poucu más arrevienta a mi hermanu y a
Lorenzu. Y a Antoniu Vuelta tiróulu tan altu comu desd´esta casa embaju. ¡Home!,
m´hirmanu firmóule lus cañones nun pechu al jabalí, purque´l jabalí bajaba cuna
boca abierta. You estaba´l outru lau, y Lurenzu matóu la perra: la Linda.
Yeramos dieciochu, ¡Y todos escaparun!.”
El Habla de Toreno – Francisco
González González, 1983.
Toreno se ha de visitar con tiempo, pueblo por pueblo,
camino por camino. Sus casas y edificios tradicionales, como corredores de
madera, fornos, chimeneas, tejados de losa (llousáos) o molinos han de ser
vistos como verdaderos restos de una arquitectura del noroeste a punto de
desaparecer en estos lares donde el ladrillo y el dinero fácil de la mina hicieron cambiar el paisaje tradicional por monótonos
bloques y barrios mineros no muy bellos para la vista.
No todo tiene porque seguir pintando negro aunque ya no haya
minas…
A modo de reflexión personal de un hijo de este pueblo,
estaría bien puntualizar que Toreno y el valle del Sil – Gistreo en general, es
decir Páramo del Sil y Noceda del Bierzo, no tienen porque estar condenados a
la desaparición tras el cierre de la actividad minera. Ha de llevarse a cabo un
plan urgente de puesta en marcha de una oferta cultural y turística que
acompañe a la escasa actividad industrial que queda.
Primero, hay que lamentar un no-gasto (o derroche innecesario
en cosas absurdas) del dinero que los fondos miner aportaron a estas tierras y
dios sabe donde fue a parar. Hubiera sido interesante conservar la arquitectura
minera y el patrimonio industrial minero para realizar un museo de la minería (véase
L´Entregu en Asturias). Qué decir tiene que la rehabilitación para fines
turísticos del ferrocarril Ponferrada – Villablino hubiera traído consigo un
empuje de la actividad turística al valle que hubiera acompañado perfectamente
la oferta de museos o lugares de especial interés del valle.
Si a ello le sumamos la aplicación de un plan de
dinamización turística del valle del Primout, SOSTENIBLE, que quede remarcado,
donde la fabulosa ruta Pardamaza-Primout y las importantes pero desconocidas
pinturas rupestres fueran sus platos fuertes, seguramente Toreno se oiría más
por foros turísticos y por otras ciudades aledañas.
La creación de un centro de interpretación del arte rupestre
en El Bierzo en Toreno hubiera sido un punto fuerte. Quizás no diera trabajo a todo el pueblo,
quizás no, seguro. Pero por lo menos Toreno estaría en la agenda del turista
que seguramente le gustaría aprovechar el día entre estas pinturas
prehistóricas para saborear un botillo o un pastel de castañas en alguno de los
restaurantes del municipio. Todo es empezar. En otras regiones así se ha hecho.
Pero mientras existió dinero, esto no se hizo. Y hoy, es
realmente difícil que se haga, más aún cuando no existe la más mínima intención
política de volver a darle vida a este valle que tanto ha hecho, sin embargo,
por el resto de España, pues de aquí sale y ha salido mucha de la energía eléctrica
que da luz en millones de hogares españoles.
A cambio, a Toreno, lamentablemente, le han dejado unas
cuantas escombreras y un futuro para sus jóvenes que está a cientos de
kilómetros de sus padres, los cuales, si tuvieron la suerte de conocer mejores
tiempos económicos en el valle, pero que por el contrario, no cayeron en la
cuenta que tras el carbón, no existe nada, si antes no se han creado cimientos
de re-industralización.
Información y fotos:
- Alejandro Díez González, Francisco Vuelta Buitrón.
- El Habla de Toreno / Francisco González González.
- El Bierzo / José Luis Alonso Ponga, Amador Diéguez Ayerbe