Hoy me gustaría desvelaros uno de
mis lugares preferidos de la montaña
leonesa, especialmente creado para pasar un par de horas aislado del mundo
y respirar el aire puro del cantábrico que se desliza, como la niebla, por las
colladas asturleonesas.
Es un valle escondido entre las montañas de Pajares, pero alejado de la
carretera y muy oculto de la vista del conductor que se dirige hacia Oviedo o
León.
Es preciso tomar un desvío en Busdongo para entrar en una de las más
bellas cabeceras del Bernesga. Tan solo tres pueblos, Camplongo, Tonín y
Pendilla, tienen la suerte de ver correr
esa agua tan cristalina (y fría) que en unos pocos kilómetros más abajo formará
el valle del río Bernesga, el mismo valle donde se asienta buena parte de la
ciudad de León.
Las recién nacidas hojas de la hayas toman un verde irrepetible en todo el año
Hasta Pendilla de Arbas hay que llegar para descubrir a pata este rincón
impoluto de la geografía leonesa, aunque también asturiana, puesto que son
varios las colladas, puertos y cumbres compartidas con el concejo de Lena.
Pendilla es por tanto el último
pueblo de esta montaña de Villamanín
antes de que nuestros pasos entren en las pequeñas aldeas del valle del río
Pajares. El camino que tomamos no es otro que la antiquísima vía romana de la Carisa, muy de moda
actualmente por unos recientes descubrimientos arqueológicos en el castro del
pico Chagueños, muy próximo de nuestro rincón preferido. Desgraciadamente, esta
calzada de comunicación romana entre las dos caras de la cordillera cantábrica,
también es conocida actualmente por ser la vía de entrada de la línea de alta
tensión planificada para llevar energía desde la cuenca del Nalón hasta Velilla
del Río Carrión. Todos esperamos y rogamos a los dioses de estas montañas que
sea un proyecto que se olvide en algún cajón de algún lujoso despacho.
La cumbre del Ceyón cuenta aún con varios neveros
Y es que la belleza que guarda
este rincón está a punto de aparecer ante nuestros ojos cuando pasamos la gran
curva que el sonoro río traza entre su nacimiento y Pendilla.
Multitud de colores pintan el
paisaje en el mes de Mayo en esta montaña: urces violetas, escobas amarillas,
abedules y hayas de verde fosforito, neveros blancos que brillan y reflejan el
sol que vuela sobre las altas cumbres de más de dosmil metros, guardianas de
este tesoro escondido.
El creador de vida: el bosque
La vega de Bustamores aparece de repente ensanchando el valle y
creando un paisaje perfectamente ordenado y bucólico: verdes praderas acompañan
al saltarín arroyo que desciende de los neveros del pico Robequeras el cual riega y sustenta un fresco bosque de
abedules, serbales y hayas, quizás uno de los bosques más destacables de esta
comarca donde el prado y la urz son dueños del paisaje.
Bustamores... un lugar para enamorarse
Dos cabañas se asientan en la
vega y el entorno por momentos bien recuerda a una de las hermosas brañas del Alto
Sil. Si el paraíso existe, Bustamores tiene que ser una huella de este que
tenemos la suerte de ver, sentir y respirar bien hondo. Pero si queremos
respirar aún mejor hay que seguir el camino y ascender a la collada Propinde.
Subida a Propinde a través de la Carisa
La collá o cochá Propinde (aquí estamos en territorio potencial de la lengua
asturleonesa ) separa y une a la vez los verdes valles asturianos de Lena con
los altos puertos ganaderos de Arbas.
La vía Carisa que nos ha
acompañado desde Pendilla sigue su trayecto de altura a través de los cordales
que dividen Aller y Lena para finalizar unos cuantos kilómetros más al norte
muy cerca de Mieres. Esa aventura creo que pronto aparecerá por este blog… o por
lo menos así lo deseamos.
Desde la collada, el paisaje se torna majestuoso
De momento nos conformamos con
sentarnos en la esponjosa y suave collada tras haber leído un cartel
informativo sobre la Carisa y el castro Astur edificado a pocos metros del
lugar.
Collada Propinde: mi lugar favorito
Abajo, en el fondo del valle,
entre los hayedos y las brañinas, surge de repente el sonido del tren que,
mediante un sistema complejo de túneles, atraviesa el corazón de estas montañas
del Puerto de Pajares.
Decenas de vallinas asturianas acompañan la vía ferroviaria León-Gijón
Volvemos a mirar para León y una
gran cadena de montañas aparece pintada en muchos tramos de un blanco radiante
perteneciente a la última nieve que cayó con abundancia en el pasado mes de
Abril.
Es la sierra del Cuadro, una
interesante cadena de dosmiles unidos por varias colladas que tienen su máximo
exponente en el Pico Estorbín. Casi nada.
El pico Tresconcejos, guardián de Bustamores
El ladrido de un corzo nos da la
hora. Cae la tarde sobre Bustamores y nos despedimos de las vistas sobre
Asturias para ir descendiendo de nuevo hacia Pendilla.
En el regreso nos vamos fijando
en la cara este del Pico Ceyón, también con abundante nieve, el cual nos trae
varios recuerdos que ya han sido plasmados anteriormente en esta página.
Cuánta belleza encierra este
rincón en tan poco espacio: cumbres, praderas, multitud de arroyos, bosques…
que se ven engrandecidos por la magia y el poder que el mes de Mayo tiene y
otorga sobre la naturaleza.
Atardece en la cordillera cantábrica...
Espero que os haya gustado
visitar este lugar, para mí, uno de los más especiales de la cordillera
cantábrica, pero sobretodo, dsifrutar de una excursión muy fácil y llena de
detalles bastante atractivos para el amante de la naturaleza.
Y cómo no… no podemos despedirnos
de Villamanín si un buen refrigerio acompañado de una gran tapa en Casa Ezequiel, otro de los tesoros de la comarca.
