Las montañas del alto Bernesga, que se fusionan con las montañas de L.l.ena y Al.l.er, en los cordales de Payares, tienen un abanico de posibilidades bastante desconocido, a mi parecer (debido en parte a la ausencia de roca caliza), que ofrece al montañero unos buenos paseos a caballo entre León y Asturias, con unas muy buenas vistas hacia Ubiña, el valle de Lena, Villamanín y Cármenes.
Brañacaballo (2.181 metros) es la principal altura de la zona. Desde Ubiña hasta el Mampodre, no hay ninguna altura por medio tan alta como este rotundo monte que se alza sobre Villamanín, y que podemos observar mientras tomamos una buena caña con una mejor tapa en el Casa Ezequiel, por ejemplo.
Otro pico que destaca cuando el viajero sube hacia estas montañas de Pajares, es el Fontún, ya un tanto alejado de nuestra zona de hoy, pero que hace las delicias del montañero.
Ya arriba, comienzan los grandes cordales que se inician en el puerto (1379 metros), y que nos llevan desde el Cellón (2.035 metros) hasta el Estorbín (2.123 metros) por un lado. Y desde el puerto al Cueto Negro, por el otro.
Pendilla de Arbas
Nosotros hoy vamos a intentar coger un poco del primero. La ruta al Tresconcejos (2.020 metros).
Nuestro punto de inicio es Pendilla de Arbás (1.337 metros), pueblo que disputa a Arbas del Puerto, el lugar de nacimiento del río Bernesga. Es un pueblo idílico, alejado de la carretera, de la línea de tren, del mundanal ruido. Y rodeado de amplios pastizales que acompañan un arroyo que nace en nuestro objetivo.
La Vía Carisa bajo el Cellón
Nada más cruzar el río nos internamos en una pista que no es una pista cualquiera, estamos pisando la Vía Carisa, vía romana que facilitaba la comunicación entre las dos partes del imperio a través de la cordillera cantábrica. Y por lo que podemos ver, Roma eligío este valle y no el de Arbas del Puerto, para su comunicación con los habitantes transmontanos. Por lo tanto aquí tenemos el primer punto arqueológico importante que hoy nos vamos a encontrar.
Tresconcejos y Bustamores
Mientras avanzamos hacia el norte, cruzando el río Fornillos que baja del pico Cellón, nos viene a mente la aterradora idea de ver por estos bien conservados montes torretas eléctricas de la altura de la catedral de León. Y es que si al final se lleva a cabo, por aquí podría entrar la maléfica línea Sama-Velilla. Dios quiera que no...
El deshielo de la primavera
En breve ya vemos como se abre el valle en una curva para entrar en la bella vega de Bustamores. Bella como su nombre, esta vega abrigada entre montañas de piornos y un guapo abedular que crece también en la cara norte, nos muestra el final del valle leonés, puesto que ahora la vía romana sube hacia la montaña para alcanzar la también famosa Cochá Propinde.
La cochá Propinde
La collada o cochá Propinde nos abre la visión hacia el valle Asturiano de Parana que desemboca un poco más abajo del Puente los Fierros, en el valle de Payares.
Es un punto importante en el que nos encontramos puesto que a la izquierda de la collada, ya metido en el monte, se encuentra un castro Astur, que seguramente fué respetado por los romanos debido a su situación estratégica de paso entre los astures cismontanos y los transmontanos. En la collada hay información sobre su estado y posición.
Valle de Parana y Payares
Pero nosotros abandonamos la Vía Carisa para subir por un senderín algo camuflado entre los piornos en dirección este (a la derecha de la collada) hacia Tresconcejos.
Bustamores y Cellón
Este tramo puede llevarnos algo más de tiempo porque existen varias sendas y algunos tramos de urces molestas, pero tomando como objetivo unas peñas cuarcíticas que están varadas en el brezal, llegamos a la colladina desde la cual vemos bien la cara oeste del Tresconcejos y el cordal por el cual hemos de ascender.
Tresconceyos
En la subida el terreno es más comodo y además las vistas cada vez se ponen más interesantes. A nuestra derecha vamos viendo ya las montañas del alto Bernesga, Torío y Luna, amén de la Ubiñas que vamos dejando a nuestras espaldas cada vez más enormes, y a nuestra izquierda las montañas asturianas del Áramo y las que rodean al valle de Lena y Pajares.
Llegamos a la cima del Tresconcejos y el viento sopla con mucha fuerza. Aunque es molesto este viento primaveral, lo prefiero al frío del invierno y al calor del verano, y más en estos montes si árboles donde cobijarnos.
Desde la cima la panorámica nos desvela varios "amigos" como el Torres, Torre Santa al fondo... Brañacaballo, Correcillas... Y nos sorprende localizar la ciudad de Oviedo al fondo, y además ver, con los prismáticos, el "supercristo" que preside su monte Naranco.
Cima del Tresconceyos
Descendemos siguiendo la línea divisoria de León y Asturias, que más que dividir, nos une y nos enorgullece compartir estas olvidadas y solitarias montañas, tesoros ocultos a salvo de las temidas concentraciones turísticas... Y llegamos a una collada donde comemos y organizamos un poco la ruta.
La ciudad de Uviéu al fondo
A nuestros pies ya vemos el valle del Río Al.l.er con Santibañez de Murias, Llananzanes y posiblemente Cabañaquinta al fondo (me es imposible saberlo todo con certeza!).
Camino al Robequeras
Decidimos seguir el cordal que va bordeando la vega de Bustamores que vamos dejando siempre a nuestra derecha y comenzamos la subida al pico Camparón entre ventiscas y rayos de sol que nos dejan la cara bien curtida.
Desde ahí continuamos hasta la última cima del día, el Pico Robequeras, que nos brinda quizás las mejores vistas de la ruta. Con el pico Estorbín en frente, El Cuadro, todo el valle de Pendilla, y el Tresconcejos que hemos dejado ya atrás, bajo la mirada no tan lejana de Peña Ubiña. También vemos el Bodón y otros picos míticos de la montaña leonesa.
Macizo de Ubiña
Las vistas son inmejorables, pero, aún no se porqué, sería el miedo a que nos pillara la noche, no culminamos la ruta en el precioso pico Estorbín de Valverde. Creo que hubiera sido muy interesante su subida y luego descender por las lomas del pico de El Cuadro hasta Pendilla. Asi que ya sabéis, si realizaís esta ruta y tenéis tiempo, no seaís tan rajados como nosotros y hacer esta circular. Es de medalla para el curriculum :-)
Estorbín de Valverde
Tras un rato de meditación y juegos con la nieve, nos tiramos ladera abajo entre brezales, prados y saltos de agua que salpican de primavera todo lo que toca, hacia la cabecera del valle de Bustamores.
Este tramo carece de senderos definidos, pero es terreno bastante limpio como para perderse. Además, necesitamos algo de adrenalina ya que no hemos subido ese Estorbín que quedó en nuestras mentes para otra vez.
Robequeras
Así, en poco tiempo, llegamos ya al llano de Bustamores, por el que avanzamos hacia abajo para encontrar la pista de inicio que nos conduce al pueblo. Ponemos punto y final echando un vistazo a todo el cordal recorrido y una idea se me pasa por la cabeza... esta ruta, con raquetas, es de sobresaliente.
Duración Aproximada: 6 horas
Datos de Interés: Ruta muy cómoda y asequible por una cadena de dosmiles que nos muestran ambas vertientes de la cordillera continuamente. Especial para raquetas. Accesos a Pendilla bastante buenos desde el cruce a Camplongo que se encuentra en la carretera nacional León-Oviedo. Buen comer y buen precio en Villamanín, Fontún y Busdongo. Fuentes en Pendilla.